Tamari en vez de soja

El tamari ecológico no contiene ningún producto químico y respeta la fermentación de 18 a 24 meses en barriles de cedro, características esenciales para que se produzca la auténtica salsa de soja original y terapéutica.

Es una salsa de soja pura, fermentada sólo con agua sal y sin SIN TRIGO, contiene más hierro y más hidratos de carbono que la soja habitual. Tiene un sabor y un aroma más fuerte, y una textura más espesa. Así pues, se suele utilizar moderadamente para cocinar (se debe añadir al final de la cocción para mantener las enzimas vivas).

Las salsas de soja más comerciales suelen contener soja no ecológica, que, si no lo pone, seguramente es transgénica; además de granos de soja previamente troceados o en harina, que tienen un exceso de ácidos oxálico, fórmico y levulínico, que acidifican el cuerpo e irritan estómago y hígado. Ésta es, pues, la clave de la diferencia de precios entre marcas.

Además, el proceso de fermentación suele ser mucho más rápido y se suele cocer a una gran temperatura, lo que elimina casi todas las propiedades nutricionales, así como las enzimas utilizadas. Algunas, incluso, no contienen enzimas naturales. También suelen llevar conservantes, colorantes, azúcares y otros aditivos como el glutamato monosódico o E-621, un potenciador del sabor que a veces también se llama saborizante natural o proteína vegetal hidrolizada. El resultado es una salsa de soja de muy baja calidad y con más efectos perjudiciales que beneficiosos.

Yo desde que la descubrí, la utilizo siempre, porque al no tener trigo y menor cantidad de sal me sienta mejor.

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